el blog de reseñas de Andrés Accorsi

viernes, 28 de noviembre de 2014

28/11: HELLBOY: THE TROLL WITCH AND OTHERS

Este libro lo leí allá por 2008, de prestado, porque no lo tenía y justo estaba trabajando en un artículo sobre los comics de Hellboy. Me acuerdo que cuando lo terminé dije “esto me lo voy a comprar de puro completista y sólo cuando lo vea en recontra-oferta”, porque la verdad es que me pareció el libro más flojo de todo lo que había leído con el carismático personaje de Mike Mignola. Efectivamente, lo encontré muy barato, lo compré y lo volví a leer anoche.
The Troll Witch and Others es el séptimo recopilatorio de la serie y reúne ocho historietas, siete de ellas ya publicadas con anterioridad entre 2003 y 2006, y una inédita. La inédita se titula The Vampire of Prague y es la primera historieta de Hellboy escrita por Mignola para otro dibujante, en este caso el correctísimo P. Craig Russell, que pobrecito, la rema contra un guión que no tiene pies ni cabeza. El propio Mignola se hace cargo de lo despelotado que es a la hora de escribir los guiones y cuenta que cuando le entregó a Russell el argumento para The Vampire of Prague, éste no aclaraba cuántas páginas debía durar la historia. Russell, acostumbrado a trabajar con guionistas meticulosos, le preguntó: “Mike, ¿cuántas páginas tengo para desarrollar el guión?”, a lo que Mignola respondió “¿Qué sé yo? ¡Las que vos quieras!”.
De las ocho historietas, la única extensa (48 páginas) es Makoma, en la que Mignola dibuja apenas el prólogo y el epílogo, mientras que el grueso de la narración recae en otro dibujante invitado, el legendario Richard Corben. Esta historia, ambientada en Africa, hace agua por todos lados y sólo zafa por el gran trabajo de ambos dibujantes en la faz gráfica. En algunas viñetas, Corben dibuja a Hellboy tan parecido a como lo dibuja Mignola que parece un copy-paste de una viñeta de un tomo anterior. Pero en el clima, en las composiciones, en el color, en los escenarios y en los secundarios, se aprecia a full la impronta del gigante de Kansas. El guión, mejor olvidarlo rápido.
Como en otros tomos de los que ya repasamos en el blog, todas las historias que componen este libro están ambientadas en el pasado, en la época en que Hellboy trabajaba para el B.P.R.D. La más lograda es casualmente The Troll Witch, la que da título al tomo, apenas diez páginas en las que Mignola demuestra que no hace falta revolear trompadas para contar una historia bella y profunda. A la inversa, con poquísimo texto y muchas trompadas, también funciona muy bien Dr. Carp’s Experiment, una de 13 páginas.
El resto deambula entre lo predecible y lo catastrófico, con un Mignola afiladísimo para dibujar, con ese trazo oscuro y sintético, con hermosas pausas en la narración (incluso en las escenas de machaca) y con el invaluable aporte del colorista Dave Stewart, que entiende perfectamente qué es lo que trata de hacer Mignola con su grafismo. O sea que el atractivo principal del tomo está casi totalmente en manos de los dibujantes.
Y para que la reseña no me quede tan cortita, una reflexión. ¿No es medio raro que en TODOS esos años de investigar fenómenos paranormales, el B.P.R.D. no falle nunca? Digo, en TODAS las historias, cada vez que Hellboy y sus compañeros se internan en una casa abandonada, un templo, un bosque o un vestuario de un club de la B Metropolitana, TODO lo que investigan resulta ser posta. Momias, brujas, fantasmas, criaturas inclasificables… ¿Nunca les tocó UNA aventura onda Scooby-Doo, donde el sasquatch/ monstruo/ alienígena/ fantasma era un viejo garca disfrazado? ¿No estaría bueno mechar una de esas, de vez en cuando? Lo tiro como una inquietud…
Bueno, ahora que llené el huequito en mi biblioteca con el tomo que me faltaba, prometo avanzar con los nuevos, que seguro tengo uno o dos sin leer. El año que viene, habrá más Hellboy acá en el blog.

2 comentarios:

Andrés G. dijo...

En BPRD no había una así? apenas terminaba lo de las ranas creo.

Daniel Barragán dijo...

Mignola es sin duda uno de los grandes artistas del comic que, con los años, ha tenido una evolucion grafica que realmente sorprende. Sus guiones son crudos, sin parafernalias de dialogos sin sentido diciendo lo que van a hacer a cada instante, como si el que lee fuera un nabo que no entiende lo que esta viendo con sus propios ojos. Un autor integral.
gracis Andres por reformular, cual si fuera un Marv Wolfman argento, el universo Accorsiano en donde no existe un nabo llamado anonimo.